sábado, 27 de diciembre de 2014

Y otra vez.

Y otra vez el pecho me oprime el alma
Tan fuerte como mi mano que se cierra para no dejarte ir
Aun sabiendo que ya te fuiste
O aun peor, que nunca estuviste.
Para que algo sea eterno nunca debe comenzar
Y te veo con mis ojos cerrados
Y los abro,  para dejar de verte.
Nunca voy a saber que tan parecido eras a lo que yo me imaginaba.
La angustia desaparece entre suspiros
Y a cada minuto te vas a ir alejando mas
y si me arrimo a vos dos pasos, te alejas cinco
y así en escala totalmente asimétrica creciente con el tiempo transcurrido.
Solo te observo, con mis ojos cerrados, mis sueños despiertos, mis manos frías y siento como te vas para nunca mas volver a donde nunca estuviste.
Después de todo, me volví un intérprete de los silencios,
Y una persona totalmente olvidable.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Sin Magia Para Vivir

Uno de los motivos por los cuales rechazamos
el altiplano, estriba en que allá se cree en la
magia, y nosotros aquí en Buenos Aires, ya no
creemos en ella. Somos extraordinariamente
realistas y prácticos, por cuanto creemos en la
realidad. ¿Y qué es realidad para nosotros?
Pues eso que se da delante de uno: las calles,
las paredes, los edificios, el río, la motaña o la
llanura. Todo esto no se puede modificar,
porque no puedo cambiar de lugar una casa, ni
alterar la orientación de una calle, ni puedo
traspasar diagonalmente una manzana para
llegar a mi hogar, ya que mi cuerpo es mucho
más endeble que las paredes. La realidad
indudablemente se impone porque es dura,
inflexible y lógica. Más aún, es una especie de
punto de referencia para nuestra vida, porque,
cuando andamos mucho en las nubes, viene una
persona práctica y nos dice: "hay que estar en
la realidad". Y si no lo hacemos, se nos invoca la
ciencia. Ella es la teoría que da una rara
concreción a la realidad de tal modo que, no
sólo ésta se refiere a las paredes y a las
piedras, sino también a otros órdenes. Hay una
ciencia económica para nuestros sueldos, otra
para la política, otra para nuestras aspiraciones
profesionales, otra para nuestros impulsos. Y
todo es realidad, aunque "científica". La realidad
es entonces como un mar de plomo, que abarca
un sin fin de sectores, y en el cual debemos
desplazarnos con cuidado. Pero un día estamos
tranquilos en nuestra casa, y viene un amigo y
nos trae la noticia de que en la esquina hay un
plato volador. ¿Y nosotros qué decimos? Pues
ver para creer. De inmediato pensamos salir
corriendo, claro está doblando prudentemente
las esquinas para llegar al lugar donde se
depositó el extraño artefacto. Ahí lo veremos, y
luego creeremos. La realidad coincide con las
cosas que se ven. Pero podría ocurrir que no
saliéramos corriendo, y le dijéramos a nuestro
amigo: "¿Me vas a hacer creer que se trata de
un plato volador?" Y el amigo nos respondiera:
"Todo el mundo lo dice". Es curioso, ya lo
dijimos, por una parte yo le hago notar al amigo
que él me tiene que hacer creer, y por la otra,
él se confabula con todo el mundo, o sea con
los seis millones de habitantes de Buenos Aires,
para que yo le crea. Y esto ya no es ver creer,
sino al revés: creer para ver. A veces tengo
que ver la realidad para creer en ella, otras
veces tengo que creer en la realidad para verla.
Por una parte quiero ver milagros para cambiar
mi fe, y, por la otra, quiero cambiar mi fe para
ver milagros. Por eso, podemos creer en la
realidad y en la ciencia, pero nos fascina que un
hechicero del norte argentino haga saltar el
fuego del fogón, para hacerlo correr por la
habitación. También nos fascina que en
Srinagar, en la India, algún guru o maestro
realice la prueba de la cuerda, consistente en
hacerla erguir en el espacio y en obligar a
ascender por ella a un niño, quien
probablemente nunca más volverá a descender.
Y también nos fascinan los malabaristas en el
teatro, porque hacen aparecer o desaparecer
cosas, o seccionan a un ser humano en dos
partes, y luego las vuelven a pegar sin más. ¿Y
qué nos fascina en todo esto? Pues que la
realidad se modifica. ¿Y en qué quedó el
carácter inflexible, duro, lógico y científico de la
realidad? Mientras escribo estas líneas veo por
mi ventana un árbol. Este pertenece a la dura
realidad. ¿Si yo me muero, el árbol quedará
ahí? No cabe ninguna duda. ¿Pero no podría
pasarle al árbol lo que a nosotros, cuando
muere un familiar querido? ¿En este caso qué
lamentamos más: la ausencia definitiva del
familiar, o más bien la hermosa opinión que él
tenía de nosotros? ¿Le pasará lo mismo al
árbol? Yo siempre lo he visto hermoso, y mi
vecino, quien es muy práctico, ya no lo verá asi.
Cuando yo muera, morirá mi opinión sobre el
árbol, y el árbol se pondrá muy triste y se
morirá también. ¿Pero no habíamos dicho que
la realidad es dura, flexible y lógica? Así lo
dicen los devotos de la ciencia. Pero a mí nadie
me saca la sospecha de que los árboles no
obstante piensan y sienten. Porque ¿qué es la
ciencia? No es más que el invento de los
débiles que siempre necesitan una dura realidad
ante sí, llena de fórmulas matemáticas y
deberes impuestos, sólo porque tienen miedo
de que un árbol los salude alguna mañana
cuando van al trabajo. Un árbol que dialoga
seria la puerta abierta al espanto y nosotros
queremos estar tranquilos, y dialogar con
nuestros prójimos y con nadie más.
Evidentemente no creemos en la magia, no sólo
porque tengamos una firme convicción de la
dureza de la realidad, sino ante todo porque
necesitamos llevarnos bien con 6 millones de
prójimos encerrados en la ciudad de Buenos
Aires. Y para ello es preciso poner en vereda a
los árboles con su lenguaje monstruoso y creer
en la dura, inflexible y lógica realidad.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Rayuela cap. 93 . Extracto

Pero el amor, esa palabra... Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos. Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, jamás Wright ni Le Corbusier van a hacer un puente sostenido de un solo lado, y no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación de] amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero. Claro que te curarás, porque vivís en la salud, después de mí será cualquier otro, eso se cambia como los corpiños. Tan triste oyendo al cínico Horacio que quiere un amor pasaporte, amor pasamontañas, amor llave, amor revólver, amor que le dé los mil ojos de Argos, la ubicuidad, el silencio desde donde la música es posible, la raíz desde donde se podría empezar a tejer una lengua. Y es tonto porque todo eso duerme un poco en vos, no habría más que sumergirte en un vaso de agua como una flor japonesa y poco a poco empezarían a brotar los pétalos coloreados, se hincharían las formas combadas, crecería la hermosura. Dadora de infinito, yo no sé tomar, perdoname. Me estás alcanzando una manzana y yo he dejado los dientes en la mesa de luz. Stop, ya está bien así. También puedo ser grosero, fájate. Pero fijate bien, porque no es gratuito.
¿Por qué stop? Por miedo de empezar las fabricaciones, son tan fáciles. Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo. Así viven muchos amigos míos, sin hablar de un tío y dos primos, convencidos del amor-que-sienten-por-sus-esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al verse. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto. Pero estoy solo en mi pieza, caigo en artilugios de escriba, las perras negras se vengan cómo pueden, me mordisquean desde abajo de la mesa. ¿Se dice abajo o debajo? Lo mismo te muerden.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Que hay de los silencios

Hay silencios que calman
Como en una noche despues de un dia agotador cuando llegas a tu cama
Hay silencios incomodos
Como el que creas cuando no sabes que responder
Hay silencios que te paran el corazon como el silencio entre el rayo y trueno, o el que existe cuando expresas un sentimiento y te quedas a la espera de una reacción,  un gesto o una palabra que tiene el poder de crear cosas increíbles o destruir todo en un instante.
El silencio entre dos personas que viajan juntas, o el silencio mirándose a los ojos...que lo dice todo sin necesidad de emitir palabras.
Pero también existe este silencio...lleno de sonidos, de las gotas de lluvia golpeando el techo o del viento viajando entre las ramas de los árboles.
Es de noche y hace frio, es de noche y tengo frio, es de noche tengo frio y pienso en vos...y en el silencio,  que hoy...hoy se volvió mas mudo que nunca.
Me atacan las preguntas:
- estara bien?
-se le habrá roto el celular?
-se habrá cansado u ofendido por algo?
Y como siempre. ..el sincericidio me ataca y me lleno de inseguridad:
-estará con alguien?
...
Y tal vez ya no tenga mas canciones,  poemas o imagenes para llegar a vos,  y talvez ya los sueños no alcanzan, y las fantasías se parezcan mas a una payasada que a una promesa.
Ya me quedo sin argumentos para pelearle a mi subconsciente...que solo quiere entender que está pasando.
Y ojalá tenga que decirle
"Viste que no pasaba nada"...o quizá tenga que darle la razon, y planificar como se sigue de ahora en mas...es solo incertidumbre.

sábado, 1 de noviembre de 2014

¿Por qué no te armas un blog?

Esa frase "¿Por qué no te armas un blog?" me quedo dando vueltas en la cabeza por mas de un año.
Hoy no sé si toque fondo, estoy cayendo o me estoy volviendo a levantar y la verdad, no me interesa demasiado.
Solo quiero un lugar donde poder escribir y quien tenga ganas de leerme me lea y me encuentre como quiero mostrarme, lo que no garantiza que yo termine siendo de la misma manera.

Es un comienzo, un prueba, un piloto, un alfa, o tal vez otro manotazo de ahogado. El tiempo lo dirá.