El recuerdo de tu piel en la mía me desgarra
como si me acariciaras tan fuerte,
tan profundo,
tan intenso.
Manos me tocan...imitan,
intentan sin lograr tocar algo mas que mi piel.
pero no, no. No lo logran.
Me desgarra tu recuerdo,
odio tu olor
tu perfume me intoxica
hasta el punto de no dejarme respirar
odio tu pelo.. en el que me enredo por las noches,
cuando sueño.
tu estúpida sonrisa
tus ojos que parecen iluminarlo todo
¿Por qué lloras?
si no es por mi, ni por mi recuerdo
¿Por qué lloro?
Es por vos y tu recuerdo.
Odio tus abrazos... asfixiantes... fuertes y seguros que ya no exenten
en esta ni en en otra vida
¿por qué apareces en mis sueños si ya no existís en mi vida?
¿por qué no venís?
.
.
.
.
Hay tantas cosas que quisiera hacer... pero que no puedo.
te llevaste mi valor con vos. Devolvelo.
Por momentos soy consciente de todo,
y lo sufro como un castigo.
Se que llegar el día, en que todo encuentre su lugar,
Un ultimo abrazo mas,
uno mas de los infinitos últimos abrazos
que no nos dimos.
domingo, 11 de diciembre de 2016
martes, 14 de junio de 2016
1964
I
Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,
cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.
Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente
para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.
II
Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta
y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna
y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.
Sólo que me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.
Jorge Luis Borges
domingo, 1 de mayo de 2016
La Poda
Siempre dije que mi época favorita era el otoño.
Es que tengo recuerdos de mi niñez en otoño, donde mi memoria me dice que fui feliz, el frío del viento y lo tibio del sol, ver un naranja atardecer subido a las amarillas copas de los árboles del jardín, el crujir de las hojas bajo mis pies, el olor a ramas quemadas y cascarilla de cacao caliente. Todas esas cosas me traen nostalgia.
El primer otoño que viví en pareja, quedarse sentado en un banco de Parque Rivadavia o Parque Centenario y mirar como el sol se ocultaba, no hacía frío mientras estábamos abrazados…y el tiempo corría rápido, y las despedidas solo se justificaban con la promesa de volver a vernos al día siguiente… besarnos mientras la luna se hacía más grande frente a parque San Martín, o mirar las estrellas frente al planetario. Me costó mucho tiempo poder recorrer, solo, nuevamente esos lugares.
En otoño, la nostalgia se vuelve melancolía… el otoño me hace sentir que el invierno va a ser duro y triste.
“Los árboles meditan en Invierno, gracias a ello, florecen en Primavera, dan sombra y frutos en el Verano y se despojan de los superfluo en el Otoño”
Y ¿Por qué la poda?, de chico, mi papá me decía que para que un árbol vuelva a crecer fuerte en primavera, era necesario cortar algunas ramas en otoño, aunque yo siempre pensé que lo hacía porque le fastidiaba juntar las hojas que el mismo largaba.
Tiempo después comprendí la importancia de la poda tanto en las ramas de los árboles como en partes de nosotros.
La nostalgia vuelve melancolía, se seca una rama, y es necesario podarla, llorarla, quemarla y entender que, aunque la rama ya no este, que ya no largara hojas amarillas como lágrimas, su marca queda para recordarnos que existió.
Ya no soy tan joven, para querer conquistar el mundo, pero tampoco soy viejo. Solo estoy en la etapa de planeamiento, de cómo carajo se sigue ahora.
Me conformo con un abrazo, con lograr hacer sonreír a alguien, comprendí el verdadero valor de la amistad, de la paz, y de la salud.
Solo espero poder tener corazón que aguante muchos otoños más, para poder podar mis ramas y ver nacer nuevas.
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