jueves, 8 de enero de 2015

Dormir y soñarte, soñarte despierto.

Con que derecho irrumpis en mi sueño,  el único lugar donde soy indefenso a mi propio subconsciente que al parecer se esfuerza por no dejar que te olvide.
Que descaro el tuyo, al tomarme de la mano y traer tu imagen y todas tus imágenes, al traerme el recuerdo del sonido de tu voz.
Tan cruel podes ser al hacerme sentir tus labios, con la intensidad de ese beso que te robé,  y el sabor del beso que vos me diste. Lo tibio de tus brazos y el olor de tu piel.
Que cruel que es tu recuerdo que me deja tendido en la cama rozando el patetismo de extrañarte...

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